La Religión como un sólido en proceso
en licuefacción
Por Bautista
Olivera Urbaneja
La
religión ha sido, desde tiempos remotos, uno de los pilares de la sociedad
alrededor del globo. Presente en diferentes formas y sin relación al principio
unas con otras, ha logrado movilizar poblaciones enteras en su accionar y en su
moral, desarrollando conceptos como “el bien y el mal”, sacrificios y
recompensas, y sacrilegios y puniciones, ha marcado el curso de la vida de
millones hasta el día de hoy. En relación a lo planteado por Zygmunt Bauman en
Modernidad Líquida, la religión ha sido un sólido omnipresente. Sin embargo,
este sólido ha comenzado un proceso de licuefacción que lo está modificando, no
en su totalidad, pero en una medida considerable.
Habría
que empezar analizando la religión en la antigüedad. Antes de que se
intercomuniquen las civilizaciones en todo el mundo, cada una tenía su propia
religión. Las poblaciones americanas, antes de la conquista, veneraban a sus
dioses como seres superiores con poderes supremos, y les ofrecían sacrificios
para obtener su aprobación y su ayuda en, por ejemplo, las cosechas o las
batallas. De manera similar, en Escandinavia tenían dioses con cualidades
parecidas a los americanos que los podían apoyar o no. Ofrecían parte de sus
bienes a ellos para conseguir el éxito en lo que hagan, ya que los dioses eran
omnipresentes. El cristianismo, por otro lado, afirmaba que Dios dictaba el destino
de la gente. Su mensaje era claro: pon la otra mejilla en vida y serás
recompensado después de la muerte. Los griegos tenían sus dioses con su
influencia sobre la vida de la gente; cuyas ideas fueron tomadas por los
romanos; y en Asia hay una incontable cantidad de dioses, sólo teniendo en
cuenta aquellos pertenecientes al hinduismo. Está claro que las doctrinas
religiosas dirigían el curso de las sociedades. A su vez, había cosas que no
estaban admitidas, y su incumplimiento suponía un castigo. Hacer enojar a los
dioses indicaba una maldición para los escandinavos; y profanar la palabra de
Dios podía enviar a uno al sufrimiento luego de la muerte. La religión era un
recurso imprescindible por los gobernantes, ya que con la religión y sus
comandos podían asegurarse la obediencia de sus subordinados, ya que podían
encomendarles órdenes respaldadas por la religión, o bien podían imponer
prohibiciones de la misma manera. Su figura muchas veces estaba relacionada
directa o indirectamente con aquellos seres superiores. Esta es la base de las
monarquías absolutistas.
Posteriormente,
las sociedades se relacionaron, y el choque de religiones fue colosal. La
conquista de América por parte de los imperios europeos y la imposición del
cristianismo prácticamente erradicó a las religiones originarias, por ejemplo.
El cristianismo en particular reemplazó las religiones politeístas escandinava,
griega y romana, y ocupa prácticamente toda Europa y América, así como partes
de África. En la actualidad, el judaísmo está presente en todo el mundo, al
igual que el cristianismo; y grupos religiosos están intentando imponer el
islam por la fuerza en sectores de oriente medio. De todas formas, hay lugares que aún
conservan sus propias religiones, como la India.
Luego
de la expansión de ciertas religiones y de la extinción de otras, la sociedad
siguió siendo dirigida por doctrinas. Tomaré como ejemplo el cristianismo en
detalle porque ha sido de las más influyentes y de las más abarcadoras en
cuanto a países. Comprende gran parte de Europa y de América. Sus mandamientos
estuvieron presentes por muchísimos años. La gente no admitía la homosexualidad
o las relaciones premaritales, por dar unos ejemplos. Se iba a la Iglesia los
domingos y se rezaba para dar gracias o para rogar o pedir perdón. Los curas,
obispos, arzobispos eran sumamente poderosos e influyentes en la sociedad y en
la política. Es, sin duda, uno de los sólidos más importantes en la historia de
la humanidad el de la religión.
Pero,
como planteó Bauman, estamos en la modernidad líquida, en la cual los sólidos
están en proceso de licuefacción. El sólido descrito anteriormente no es la
excepción. Se están derritiendo algunos factores, algunos otros son
modificados, pero otros quedan. Se dejó de lado la idea de que Dios dirige el
curso individual de cada persona. A partir del movimiento de la Ilustración, se
abraza la idea del hombre como hacedor de su destino y como el centro de su
existencia. Los castigos que le sucederían a aquel que faltase a la palabra de
Dios, hoy no son un obstáculo para la mayoría. Hoy la gente se divorcia, tiene
relaciones antes de consumar el matrimonio, y están más abiertos a la
homosexualidad, así como al ateísmo y al agnosticismo. Ya no son condenadas
estas ideas. Esto no es absoluto, ya que existen grupos conservadores que, bajo
ningún concepto, admiten esto (con la enorme cantidad de personas en el
planeta, nada puede ser ya algo absoluto) . Además, hoy en día no se mata a
quien no forma parte; por supuesto, no por parte de la Iglesia como tal, sino
por grupos puntuales a quienes la Iglesia no reconoce. Esto es la licuefacción
del sólido religioso. Dentro de lo que perdura están las actitudes o
mandamientos condenados como el “no robar”, “no matar”, entre otros. Perduraron
los sacramentos, como el bautismo y la comunión, pero quien los realizó tiene
la posibilidad de desligarse de ellos si así lo desea. Algo que perduró es la
idea de la ida al “Cielo” o al “Paraíso” al morir, en caso de haber sido fiel a
la palabra de Dios . Esta idea fue la que dirigía el comportamiento de muchos,
ya que representaba un consuelo para muchos en sufrimiento, y la contrapartida
del “Infierno” para quienes no respeten los divinos mandamientos acondicionaba
el accionar de muchos. Hoy se sigue creyendo esto dentro de la fe cristiana,
pero no siempre es lo que moviliza a los devotos.
En
conclusión, en la modernidad líquida, el sólido de la religión no escapa de la
licuefacción. Se han derretido factores, otros se han modificado, y algunos han
sobrevivido al accionar de los líquidos. Si lo que sucedió mejoró al sólido, o
no, queda en juicio del lector.
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