Barras Bravas en
Argentina
Introducción:
Elegí este tema ya que soy muy fanático del Club Atlético
River Plate y del ambiente futbolistico en general. Siempre me gustó ir a la cancha con mi papa y con amigos, y
disfrutar del espectáculo que se crea fuera y dentro de la cancha. Pero a pesar
de esa pasión, popularidad, unión y ambiente increíble que se genera en los
partidos hay algo de lo que no se habla mucho que es sobre la verdadera cara de
la protagonista de esta fiesta: La Barra.
En este trabajo le quitaré la careta a este grupo
mafioso y violento, y como esto impacta a nuestra sociedad, y ensucia la imagen
del fútbol.
Desarrollo:
Las barras en la Argentina son grupos de poder. Están ligados al poder
político de todos los gobiernos, las fuerzas de seguridad y también son utilizados
por las dirigencias de los clubes de fútbol como fuerza de choque y de poder.
Antiguamente
tenían una incidencia más folclórica, donde se peleaban unas con otras y les
daban algunas entradas, viajes (cuando el club jugaba en otra cancha del interior
del país) y algún asado. El negocio era más acotado.
Con el
correr del tiempo se profesionalizaron.
Hoy en
día las barras manejan entradas, “trapitos” (para partidos y recitales),
puestos del “chori y la coca”, viajes, drogas, y hasta porcentajes en el pase
de los jugadores. A cambio, son usados políticamente por los clubes y gobiernos
para las campañas políticas y las tareas más sucias.
Es bueno
recordar que siempre que el seleccionado argentino viajó a jugar en algún
mundial, viajaron las barras bancadas por la AFA y por algún club de turno.
Organización:
Los que
manejan la facción de la barra son pocos. Hay una primera línea, los
cabecillas, que maneja el negocio. Para lograr ser líder de una se ven feroces
batallas. Estos son los que entablan la relación con políticos y dirigentes. Algunas
hinchadas llegan incluso a tener más de una facción.
Las
barras de los equipos grandes llegan a agrupar 200 o más barras. Como se
menciona antes, los cabecillas son pocos, y
los barras de menor jerarquía, llamados los soldados, recaudan fortunas vendiendo
droga, ejerciendo de “trapitos”, la reventa de entradas. A cambio los seducen
con asados, viajes, y otros beneficios. Pero la recaudación grande va a cabecillas
y dirigentes.
Las
barras bravas en la Argentina son únicas en el mundo. Los turistas llegan
a pagar 300 dólares para pasar una tarde con “la 12”, la famosa hinchada
del club Boca Jrs: esto incluye ser parte de la ceremonia, agarrando los trapos,
comer un asado con los barras, subirse al paravalancha, sentirse un barra por
un día, totalmente custodiados para evitar que les suceda algo y así se les
acabe el negocio.
Intentos para
finalizar con esto:
Las
fuerzas de seguridad inglesas que lograron exterminar a los llamados Hooligans
vinieron hace tiempo a la Argentina para dar una solución. Después de un análisis de la situación local
consideraron imposible terminar con las barras porque, a diferencia de Inglaterra,
en la Argentina hay una complicidad entre las barras y los gobiernos. Si la decisión
no parte desde lo más alto del poder la erradicación es imposible.
El Estado
prohibió la entrada del público visitante, como un intento de solución para
terminar con los enfrentamientos violentos antes, durante y después de los
partidos. Sin embargo la violencia en el fútbol sigue cobrando víctimas.
También
se recurrió al derecho de admisión[1], pero la
cosa no cambia mucho.
Igual es difícil
finalizar con esto si los gobernantes y los dirigentes de los clubes siguen apoyándolos.
¿Y por qué no lo hacen? Porque saben que el costo político y económico es muy
alto. En el caso de los gobernantes pierden apoyo masivo y popular. Y en el
caso de los dirigentes saben que se rebelarían ante ellos rompiendo las instalaciones del club, o realizando
acciones para que los destituyan. Por ejemplo, durante un partido iniciar disturbios
y provocar la suspensión del partido, del estadio, o generar alguna perdida de
altas cifras.
Hubo un
caso emblemático con un ex presidente de Independiente, Javier Cantero, que se
puso firme frente a la barra. No conto con el apoyo necesario de otros
dirigentes y políticos, y tuvo que renunciar, ya que al no progresar se puso a
toda la barra en contra.
Conclusión:
“El fútbol en Argentina es más que una pasión una
religión”, sostiene al comienzo del documental Barras Bravas Argentinas, Jon
Sistiaga, el realizador español. Sin embargo, en los templos donde se juegan
las pasiones futboleras se juegan también muchos espacios de poder, donde las
barras bravas son grupos de “mercenarios, extorsionadores, mafiosos”, que
buscan a través de estas actividades, “excusas para delinquir”.
Hoy los equipos de fútbol y sus barras dan
demasiados ejemplos negativos a toda la sociedad. Ellos se cuelgan de los
alambrados, insultan, agreden, roban y matan dentro de la cancha y quedan como
ejemplo para los más chicos que van a disfrutar de su pasión.
“Aquella cosa lírica y poética de un padre llevando
a sus hijos al estadio… tres generaciones asistiendo a un espectáculo deportivo,
está en extinción.” / Ricardo Darín, actor e hincha de River.
Bases:
Principalmente me basé en la experiencia de mi papá
que asistió durante su juventud a muchos estadios siguiendo a su equipo, y presenció
también situaciones de violencia originadas por las barras.
·
“Qué es y cuáles
son los límites del derecho de admisión”. http://chequeado.com/el-explicador/que-es-y-cuales-son-los-limites-del-derecho-de-admision/
(nota al pie)
·
“Documental
Barras Bravas Argentinas” de Jon Sistiaga para Canal +, 2011. https://www.youtube.com/watch?v=FyhpFOLnMSQ
[1]
decidir
bajo criterios objetivos a quiénes se les permitirá la entrada a un lugar, pero
en ningún caso ello habilita la discriminación
Muy buen texto, logre entender la relacion entre la política y las barras. Me gustó mucho la cita de Ricardo Darin.
ResponderBorrarSegundo, estoy de acuerdo con vos cuando explicas que antes los barra bravas era solamente hinchas del club que acudian a los partidos, y que ahora en la actualidad los cabecillas de las barras empezaron a crear un negocio con los trapitos, y talvez con la dirigencia del club
ResponderBorrarArgentina es uno de los pocos paises que tiene barras bravas, es parte del folklore argentino, creo que sin barras el futbol argentino perderia su escencia y pasion, pero estoy de acuerdo que son perjudiciales para la sociedad, no estoy de acuerdo con que "Antiguamente tenían una incidencia más folclórica, donde se peleaban unas con otras y les daban algunas entradas",siempre fue igual, solo que antes no estaba tan mediatizado, siempre hubo trapitos, puestos callejeros de comida, etc.
ResponderBorrarbuena entrada.